NO PONEMOS COOKIES -------SIGUE EN http://arcoorlo.blogspot.com -----BUSCA EN ... http://arcoorlo.blogspot.com
domingo, 9 de septiembre de 2018
Wasp Network, cuyo argumento se basa en el libro Los últimos soldados de la Guerra Fría, del escritor brasileño Fernando Morais, se centrará en la historia de un grupo de espías cubanos infiltrados en Estados Unidos
Wasp Network, cuyo argumento se basa en el libro Los últimos soldados de la Guerra Fría, del escritor brasileño Fernando Morais, se centrará en la historia de un grupo de espías cubanos infiltrados en Estados Unidos
viernes, 7 de septiembre de 2018
Gracias a los 76 678 lectores de mi blog. Gracias por dispararse mis cortas historias costumbristas y de humor de mi querido Guantaneros, Cuba. Y del Uruguay.
Gracias a los 76 678 lectores de mi blog. Gracias por dispararse mis cortas historias costumbristas y de humor de mi querido Guantaneros, Cuba. Y del Uruguay.
Etiquetas:
Cuba. Y del Uruguay.,
Gracias a los 76 678 lectores de mi blog. Gracias por dispararse mis cortas historias costumbristas y de humor de mi querido Guantaneros
PAPER,SPANISH amazon.com/LOS-DIOSES-TAMBI%C3%89N-R%C3%8DEN-humor%C3%ADisticas/dp/1719834555/ref=sr_1_cc_1?s=aps&ie=UTF8&qid=1536339630&sr=1-1-catcorr&keywords=DIOSES+RIEN+ORLANDO VICENTE
https://www.amazon.com/LOS-DIOSES-TAMBI%C3%89N-R%C3%8DEN-humor%C3%ADisticas/dp/1719834555/ref=sr_1_cc_1?s=aps&ie=UTF8&qid=1536339630&sr=1-1-catcorr&keywords=DIOSES+RIEN+ORLANDO
jueves, 6 de septiembre de 2018
CUENTOS DE AVES: PEPE EL PERICO - ¡Come Pepe, come, anda, mete el maíz en el buche! Gritaba mi abuela Luisa a un bicho desplumado, con una cabeza desproporcionada, un cuello largo y patas abiertas como si tuviera poliomielitis. Era un pichón de perico que mi hermano había encontrado en su nido a la orilla del rio Guaso. Abuela le embutía con sus propios labios
CUENTOS DE AVES: PEPE EL PERICO
- ¡Come Pepe, come, anda, mete el maíz en el buche!
Gritaba mi abuela Luisa a un bicho desplumado, con una cabeza desproporcionada, un cuello largo y patas abiertas como si tuviera poliomielitis.
Era un pichón de perico que mi hermano había encontrado en su nido a la orilla del rio Guaso.
Abuela le embutía con sus propios labios maíz molido y sorbos de agua que el ave sorbía o picoteaba lentamente.
Así se crían las cotorras o periquitos cuando están en su etapa de pichones. Feos y con solo una fina piel blanca cubierta de poco plumón, parecia una criatura de otro planeta.
Luego abuela lo encerraba en una jaula de alambres cerca de las brasas de la cocina y lo envolvía en un paño para que pensara era su madre que lo acurrucaba.
No sé por qué todos los pericos o cotorritas les llaman Pepe, es que son descendiente del mismo género- pensaba yo.
El periquito fue creciendo gracias al maíz molido que le proporcionaba abuela y más tarde pedacitos de frutas que desbarataba en su pico con sus propias manos.
Los domingos íbamos a ver a Abuela y a bañarnos en el rio Guaso.
-Abuela, ¿Cómo está Pepe?-le gritábamos mientras nos poníamos los Chores para bañarnos.
- Mírenlo ahí mismo, creciendo y ya le están saliendo las plumas.
Pepe estaba emplumando con lindos colores verdes y azules y se nos quedaba mirando fijamente.
-¡Abuela! ¡Abuela!- repetía el perico ya en sus primeras palabras en español. Yo pensaba que hablaría en otro idioma algún día.
-¡Luisa! ¡Pan! ¡Pan!
Y mi pobre abuela corría a darle un pedazo de pan porque si no ronroneaba y ronroneaba el nombre de Abuela hasta que no recibiera su ración.
Todo marchaba bien hasta que mi primo Cucho bajó de las montañas y pernoctó por unos días en casa de abuela. Se llevaba a Pepe al patio trasero y allí parece que le enseño un lenguaje nuevo a fuerza de sobornarlo con pedazos de galletas.
A partir de entonces cuando abuela recibía visitas Pepe se quedaba quieto un instante hasta identificar el sexo del visitante:
-¡Puta! ¡Puta! Dame gallleeeeta.
Y si era un hombre graznaba:
-¡Maricón! ¡Maricón!
Avergonzando a abuela Luisa rápidamente. Esta decidio desprenderse del ave que ya era casi adulta y la liberó entre los árboles que circundaban el Rio Guaso.
Pero por las mañanas un sonido de garras en la ventana anunciaba la presencia de Pepe el perico:
-¡Luisa, puta, pan pa la cotorrita! ¡Pan para la cotorrita!
Y así obtenía lo que buscaba. Mi abuela paciente decía que se le pasaría hasta que le llegara la época de celo.
Y así mismo ocurrió. Un día Pepe no fue más. Quizás emigró a zonas más amigables o encontró su media naranja. No supimos si era macho o hembra.
Posted by Arco Orlo at 5:59 PM
Email This
BlogThis!
Share to Twitter
Share to Facebook
Share to Pinterest
Labels: #alimentar aves, #aves salvages, #cuba, #guantanamo, #pepe cotorra, #pepe perico, #rio guaso
http://arcoorlo.blogspot.com/2018/09/pepe-el-perico-o-cotorra-en-guantanamo.html
Etiquetas:
CUENTOS DE AVES: PEPE EL PERICO vicente cuba
miércoles, 5 de septiembre de 2018
perro THE DOG DOBERMAN .... http://arcoorlo.blogspot.com/2018/09/the-dog-doberman-kid.html?spref=tw .. EL PERRO DÓBERMAN KID Habiendo yo revalidado el título de médico aquí en Uruguay después de venir de Cuba. Me conseguí un trabajo en una clínica privada, que había instalado un argentino, sobre el tratamiento del dolor. Era un barrio de gente adinerada. El tratamiento era caro y en dólares y yo ganaba bien. Una paciente cincuentona,... https://arcoorlo.blogspot.com/2018/09/el-perro-doberman-kid.html
THE DOG DOBERMAN ....
http://arcoorlo.blogspot.com/2018/09/the-dog-doberman-kid.html?spref=tw ..
EL PERRO DÓBERMAN KID
Habiendo yo revalidado el título de médico aquí en Uruguay después de venir de Cuba. Me conseguí un trabajo en una clínica privada, que había instalado un argentino, sobre el tratamiento del dolor.
Era un barrio de gente adinerada. El tratamiento era caro y en dólares y yo ganaba bien. Una paciente cincuentona,... https://arcoorlo.blogspot.com/2018/09/el-perro-doberman-kid.html
lunes, 3 de septiembre de 2018
CUENTO animal HUMOR.DE AVES: NUESTRA GALLINA CUCA Estando en Cuba en pleno periodo especial de hambre generalizada-menos los dirigentes del PCC- mi esposa se las agenció para comprar en el mercado negro una gallina. Pensaba que nos iba a proporcionar huevos y por su porte se veía como buena ponedora. Era pechugona, de amplio plumaje a los costados, hasta tenía buenas patas. Por eso yo decidí llamarle Cuca como el nombre de mi suegra. Al principio mi esposa se enojó pero a mis hijos pequeños les gustó el nombre y Cuca se quedó. Se acostumbró tanto al
CUENTO DE ANIMALES: LA GALLINA CUCA
HUMOR CUENTO DE AVES: NUESTRA GALLINA CUCA
Estando en Cuba en pleno periodo especial de hambre generalizada-menos los dirigentes del PCC- mi esposa se las agenció para comprar en el mercado negro una gallina. Pensaba que nos iba a proporcionar huevos y por su porte se veía como buena ponedora.
Era pechugona, de amplio plumaje a los costados, hasta tenía buenas patas. Por eso yo decidí llamarle Cuca como el nombre de mi suegra. Al principio mi esposa se enojó pero a mis hijos pequeños les gustó el nombre y Cuca se quedó.
Se acostumbró tanto al nombre que la llamábamos así y corría tras nosotros diciendo: “cocó, cocó”. Mi esposa cada noche la encerraba en un cajón agujereado en la cocina pues los ladrones eran el terror del barrio y acababan con todo cerdo, aves de corral y hasta con los perros grandes. Los gatos también iban desapareciendo, tal vez en el estómago de algunos.
En la mañana Cuca nos despertaba con un Co- Co- que era como los relojes antiguos. Mi esposa se levantaba y subía a la terraza donde la ataba con una pequeña cuerda y le colocaba un cuenco de comida que todos le ahorrábamos a Cuca.
Los chicos la trataban como si fuera una mascota. Cuca ponía un huevo diario que en aquella época era un respiro para los chicos. Y cacareaba por su hazaña para que todos nosotros y nuestros vecinos supieran que había un huevo más en la casa.
Cuca engordó y cada vez más se parecía a mi suegra. Al fin llegó la época de que la merodeara un gallo. Un vecino colaborador tenía un viejo gallinero bien escondido en su patio y además trabajaba en una granja gubernamental de pollos por lo que tenía acceso al alimento que también escaseaba y tenían que vender los polluelos recién nacidos en la carnicería a muy bajo precio para que la gente los comprara y los criara con su propio alimento. Mi hermano compro 10 de estos pollitos y solo crecieron hasta ser adultos Dos.
Pues nuestra amada Cuca estaba contenta y feliz con un macho que la quería entre todas las demás y la hacía poner un huevo fertilizado al día.
Llegó el momento en que Cuca empollara los huevos. Le hicimos un nido bajo la escalera de la azotea y trajimos los huevos y a Cuca que ya se le había pasado el amor al gayo- digo yo. Co-Co-Co nos avisaba Cuca todas las mañanas pero no se despegaba de la improvisada incubadora natural. Co-Co- Co- la llamábamos nosotros y ella respondía: Co-Co, como para decirnos que todo estaba bien.
Y llegó el día en que los pollitos rompieron el cascaron y afloraron al verde patio con curiosidad de nuevos habitantes, pero si nos acercábamos se introducían en el copioso pelaje de su madre que cloqueaba como una buena gallina que era.
Los dejamos vivir. Algunos murieron de hambre o quién sabe de qué. Yo les expliqué a los niños que la vida era así. Y que Cuca todavía estaría embarazada de nuevo y traería al mundo muchos, muchos nuevos pollitos.
El recuerdo de la gallina Cuca me retrotrae al semblante de mi querida suegra CUCA quien nunca se enteró que nuestra mascota se llamaba igual a ella.
Posted by Arco Orlo at 7:54 PM No comments:
Email This
BlogThis!
Share to Twitter
Share to Facebook
Share to Pinterest
Labels: #Cuca, #gallinas, #huevos de patio, #incubadoras naturales, #periodo especial castrista, #pollitos, #robo de perros y gatos en cuba, #suegra
MUCHO MAS EN http://arcoorlo.blogspot.com/
domingo, 2 de septiembre de 2018
ANTES DE VENIRME A URUGUAY
SERAFIN EL PERRO
SERAFIN EL PERRO
Antes de venirme al Uruguay compré un perrito que parecía un pedazo de estambre blanco. Era un perro Pude o Caniche que creció enseguida hasta convertirse en uno que ladraba y arañaba nada más.
Mis dos hijos, la chica ya tenía 7 años y el varón 3, se encariñaron con Serafín y no se separaban de él. Habia que verlos a la hora de bañarlo en la pileta del patio con mucho shampoo, cómo templaba a pesar del calor reinante y quería escaparse. Pero mis hijos gozaban del acto como si de una fiesta se tratara.
Luego lo secaban con una toalla vieja y entonces venía el momento de la diversión: se tiraban sobre las baldosas de la cocina, riendo y gozosos, mientras Serafín les lamia la cara y ellos se reían contentos y felices.
Yo me sentaba en una silla y los observaba queriendo también arrojarme al piso y compartir de la alegría de ellos, pero me contenía. Un padre no puede comportarse como un niño, así pensaba yo. Pero me sentía feliz por unos instantes mientras mi esposa, atareada en la cocina, aparentemente le era indiferente todo lo que sucedía.
Llegó el tiempo de irme al Uruguay y está fijado en mi mente como en una fotografía la cara de mis dos amados hijos llorando espontáneamente mientras yo subía la escalerilla del avión.
Pasaron dos años hasta revalidar el título aquí en Uruguay. Yo los llamaba por teléfono cada mes.
En una ocasión quise hablar con el varón primeramente y con voz cortada por el llanto me dijo:
-Papá. Serafín se fue al cielo de los perros, ayer.
Yo quise llorar porque sabía lo que aquello significaba.
-Es así hijo. A todos los perros que amamos les llega su tiempo de ascender al cielo. Ya tu madre te conseguirá otro.
La chica, que ya tenía unos años demás, también dijo con vos entristecida:
_ Pa, Serafín se nos murió.
_ Se fue al cielo como dijo tu hermano y tenes creerlo hasta que él lo descubre por sí mismo.
El varón tomo el auricular.
_Papa. ¿Y cuando tú vienes?
-Pronto. Pronto. Hijo mío.
- Siempre dices “pronto” pero cuando es “pronto”
-Ya. Si Dios quiere, será muy pronto esta vez.
Pasaron los años. Fui director de una clínica privada y reuní el dinero y alquilé una casa para que la familia viniera. Pero al avisarle a mi esposa me dijo que ellos estaban tranquilos allá y que no hacía falta emigrar.
Aquello fue un golpe duro para mí. Me acostumbré y la tristeza me embargaba. Le enviaba dólares todos los meses.
Al cumplir los 18 años mi hija quiso reunirse conmigo y vino desde cuba como emigrante al Uruguay a reunirse con su padre. A mí no me dejaban entrar a Cuba por ser médico profesional y haberme quedado.
Por fin a los 17 años de separación me dieron carta abierta, pasaporte y el permiso de la embajada para visitar a mi familia. Mi hija había conseguido trabajo- y hasta un novio uruguayo- me acompaño.
Solo recuerdo mi llegada a Guantánamo entre lágrimas y besos.
Una noche después, estando en el corredor balanceándome en bermuda por el inclemente calor se acercó mi hijo. Ya era todo un hombre de 20 años guapo por los ejercicios y alto por los genes que le legó la rama de la familia materna.
Me dio un beso en las mejillas y me preguntó cómo eran las mujeres uruguayas. Yo le dije vaguedades para que no se entusiasmara.
_Papa, ¿tú te acuerdas de nuestro perro Serafín, aquel caniche que queríamos tanto?
_ Claro que me acuerdo, hijo.
_ ¿Y que me dijeron que se había ido al cielo de los perros?
_ Eras un chico tierno. No se te podía decir la verdad hasta que tú la descubriera por ti mismo.
-¿Sabes una cosa?
-¿Qué dime, hijo mío?
_ El cielo sería muy aburrido sin nuestros perros.
Posted by Arco Orlo at 11:26 AM No comments:
Email This
BlogThis!
Share to Twitter
Share to Facebook
Share to Pinterest
Labels: #, #cielo perros, #cuba, #exilio cubano, #Guantánamo, #medicos cubanos quedados, #paraiso perros, #Perro pudder, #uruguay
MUCHO MAS LEER EN
http://arcoorlo.blogspot.com/
Suscribirse a:
Entradas (Atom)